Cultivo de alcachofas

Cultivo de alcachofas: Todas las claves para entender su siembra

Es cierto que las alcachofas de #Cynara son inigualables, pero ya sabéis lo que dicen sobre que lo que nosotros cultivamos, sabe mejor. Debe ser por el esfuerzo y el cariño que le dedicamos para obtener los mejores resultados. Por eso, hoy os contamos cómo se cultivan las alcachofas, por si queréis probar la experiencia. 

Factores que inciden en el cultivo de la alcachofa

El clima

Unas adecuadas condiciones climáticas son muy importantes en el cultivo de alcachofas. Debemos tener en cuenta que se trata de una hortaliza de invierno y crece en sus más esplendorosas dimensiones con unas temperaturas diurnas de 24ºC y nocturnas de 13º C. El rango de temperaturas adecuado para una buena cosecha se sitúa entre 7-29º C. Eso sí, evitando siempre las heladas. 

¿Y qué debemos evitar? Pues a ser posible, durante el periodo de cultivo se debe evitar a toda costa que las plantas se expongan a temperaturas por debajo de -3 C, pues la cosecha corre peligro de arruinarse completamente.

Otro de los factores que debemos tener en cuenta tiene que ver con los climas cálidos y secos. Este tipo de clima provoca que las hojas del fruto tiendan a abrirse rápidamente destruyendo la ternura de la parte comestible y la consistencia del fruto. Esto ocasionará que nuestras alcachofas tengan un sabor amargo y son poco atractivas en apariencia.

El suelo

Hablamos de una planta bastante polivalente, que puede adaptarse a multitud de suelos. Pero puestos a elegir, porque todos tenemos nuestro rincón preferido, estas prefieren suelos profundos, arenosos, fértiles y bien drenados

¡Ah! Y más importante todavía, estos suelos deben ser llanos y estar libres de malas hierbas. El exceso de humedad tampoco les sienta demasiado bien a nuestras queridas amigas verdes.

¿Quiénes son los enemigos en el cultivo de las alcachofas?

Un mal clima o un suelo inadecuado pueden lastrar nuestra cosecha. Pero, además, hay algunas plagas que tienen el súper poder de acabar con los cultivos de alcachofas. Algunos de ellos son los siguientes:

  • Barrenador de la alcachofa: son unas larvas que entran dentro de la planta después de morder sus hojas. Van paseando por su tallo y llegan hasta las inflorescencias acabando con ellas.
  • Pulgones: existen diferentes tipos que atacan a las hojas, raíces,…y acaban con la planta,. 
  • Pulguilla de la alcachofa: son otro tipo de larvas que se encargan de devorar las hojas . 

Estos son solo tres ejemplos de las principales amenazas de la alcachofa. Para combatirlas es importante prestar atención a la planta en todo momento, por si fuese necesario el uso de insecticidas.

El cultivo de la alcachofa: la propagación

Existen diferentes formas de realizar el cultivo de la alcachofa. La más evidente es la siembra de semillas, que es la forma que se utiliza tradicionalmente para el cultivo comercial. 

La utilización de semillas permite el cultivo anual, además, esto permite que la tierra se renueve cada año. ¿Por qué es esto importante? Para eliminar las plagas, mejorar la producción, etc. Asimismo, la mejora genética ofrece un producto final más atractivo y con un rendimiento mayor. 

Por otra parte, encontramos la multiplicación por hijuelos. Los hijuelos suelen seleccionarse en los meses de febrero y marzo de la planta madre. Después se llevan a viveros especializados para que crezcan. Las plantaciones que conseguimos son homogéneas, sin embargo, el proceso es costoso.

Por último, otra forma de cultivo es la multiplicación por esquejes. Este sistema también es uno de los más frecuentes, sobre todo en el mediterráneo. Consiste en separar los rizomas de la planta madre y cultivarlos directamente en los meses de verano. 

¿Te animas a cultivar o prefieres #Cynara y a la mesa?

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